Síndrome del Cuidador: Qué es y Causas

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Síndrome del cuidador quemado: causas y síntomas - Club de Cuidadores

Síndrome del Cuidador: Qué es y síntomas para detectarlo

El “síndrome del cuidador”, al que comúnmente nos referimos también como el “síndrome del cuidador quemado”, es una condición que no está reconocida como una patología, pero que es habitual entre quienes están a cargo de personas dependientes. Es una realidad común entre los cuidadores que es importante reconocer y tratar.

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¿Qué es el síndrome del cuidador?

El síndrome del cuidador es una condición que causa agotamiento físico, mental y emocional. Y se suele dar cuando la persona que cuida se centra tanto en la cuidada que descuida su propia salud física y mental.

Las consecuencias de este síndrome pueden llegar a ser graves, tanto a nivel físico como emocional, por eso es importante prevenirlo y, en caso de que se produzca, saber reconocerlo y poder tratarlo.

La depresión y otros problemas de salud son más comunes entre personas que cuidan de otras que entre quienes no lo hacen. Las estadísticas muestran que la figura del cuidador quemado es mucho más frecuente de lo que parece. Según diferentes estudios:

  • Entre un 30-40% de los cuidadores de personas con demencia muestran signos tanto de estrés como de depresión.
  • El sistema inmunológico de las personas cuidadoras es un 15% más débil, y su nivel de hormonas causantes del estrés es un 23% más alto.
  • El 11% de los cuidadores es consciente de que su papel como cuidador ha hecho empeorar su condición física.
  • Las mujeres que pasan más de 9 horas cuidando a su esposo u otro familiar ven aumentado el riesgo de padecer enfermedades cardíacas en un 100%.
  • Los cuidadores de entre 66 y 96 años tienen una tasa de mortalidad de hasta un 63% más alta que la de las personas de su misma edad que no tienen a nadie a su cargo.
  • El 58% de los cuidadores piensa que sus hábitos de alimentación han empeorado desde que cuidan a otra persona.

Estos son solo algunos ejemplos de las consecuencias del síndrome del cuidador. A ello hay que sumarle el hecho de que hasta un 72% de los cuidadores reconoce que no va al médico con la frecuencia que debería.

Causas del síndrome del cuidador

Las causas que provocan el síndrome del cuidador son diversas, pero una de las principales es, sin duda, el no tener en cuenta el propio cuidado. Además, sobre todo en el caso de los cuidadores no profesionales que están a cargo de algún familiar, se suma un cambio de situación personal, social y económica que puede ser difícil de gestionar.

Las personas dependientes, especialmente si tienen la movilidad muy limitada o un estado cognitivo muy deteriorado, pueden demandar mucha atención, y esto puede acabar “quemando” al cuidador. A veces, las personas que cuidan se ponen expectativas muy altas o creen poder abarcar más de lo que realmente pueden, y eso puede degenerar en frustración o sentimiento de culpa.

A las demandas de la persona que se cuida, se pueden sumar otras presiones como la falta de recursos económicos, agravadas por el aislamiento social o la falta de “vida propia” de la persona que cuida, ya que dedica todo su tiempo al cuidado.

En los cuidadores de familiares se puede producir también una confusión de roles (ser cónyuge o hijo se mezcla con el papel de cuidador como si fuera lo mismo), y esto puede crear impotencia o resentimiento en algunas personas. Otras pueden sentirse “desubicadas” por ese cambio de papeles que se produce.

Una causa habitual del síndrome del cuidador es la falta de herramientas y la pérdida del control, esa sensación de que la situación “nos desborda”. Es importante reconocer las carencias y no tener miedo o sentirse avergonzado por preguntar o pedir ayuda cuando se necesita.

¿Cómo reconocer el síndrome del cuidador? Signos y síntomas

En general, los síntomas del síndrome del cuidador son similares a los que se producen en las personas que padecen estrés o depresión, y se manifiestan tanto en la conducta como físicamente.

  • Sensación de cansancio.
  • Fatiga física y emocional.
  • Empeoramiento de la salud.
  • Falta de apetito y/o pérdida de peso. También puede ocurrir todo lo contrario, comer de manera compulsiva.
  • Descuido de la imagen personal.
  • Dificultades para conciliar el sueño.
  • Tendencia a abusar del consumo de alcohol y/o medicamentos.
  • Dolor de cabeza.
  • Distanciamiento del círculo social cercano.
  • Pérdida de interés en actividades que antes disfrutaba.
  • Irritabilidad, resentimiento y/o impaciencia.
  • Sentimiento de impotencia y/o tristeza.

Cómo puedes prevenir el síndrome del cuidador quemado

Es importante asimilar y tener siempre presente esa idea de que, para cuidar bien de alguien, me tengo que cuidar bien a mí mismo. Velar por el bienestar físico y emocional del cuidador forma parte también de los cuidados. Por ello, se recomienda introducir en las rutinas del cuidador tiempo y espacio para sí mismo.

Si pensamos que podemos padecerlo o creemos que alguien lo puede padecer, algunos consejos para superar el síndrome del cuidador son:

  • Pide ayuda o no dudes en aceptarla si se te ofrece, ya sea en el entorno familiar o de las instituciones de servicios sociales. Busca herramientas que te faciliten la labor como cuidador.
  • Establece objetivos y expectativas realistas. Sé consciente de qué puedes hacer y qué no, y de cuál es la situación real de la persona dependiente.
  • Intenta que la persona a la que cuidas tenga el máximo de autonomía posible. Además, de ser beneficioso para el cuidador, también aumentará la autoestima y bienestar de la persona dependiente.
  • Incorpora rutinas para cuidar de tu salud. Intenta asegurar tiempo para descansar y poder dormir en buenas condiciones, intenta llevar una alimentación adecuada y mantenerte físicamente activo/a.
  • Visita a tu médico y no dudes en explicarle los síntomas que tengas para que pueda ayudarte. No le quites importancia ni te automediques.

 

¿Has detectado alguno de los síntomas de este síndrome? ¿Has solicitado ayuda? Te animamos a que consultes con tu médico si crees que lo necesitas, necesitas estar bien para poder seguir cuidando. Si necesitas apoyo no dudes en compartir tus necesidades con familiares y amigos, pedir ayuda es el primer paso.