Voluntarios para cuidar personas mayores: la solidaridad que transforma vidas
Los voluntarios para cuidar personas mayores a menudo cumplen un papel realmente transformador, poniendo de relieve la importancia del trato humano y la cercanía para mejorar la calidad de vida de las personas mayores.
La soledad no deseada y el aislamiento marcan a menudo la experiencia de las personas mayores. Más allá de las necesidades físicas, como la atención a la alimentación saludable para personas mayores, en esta etapa a menudo aparece con fuerza la necesidad de conexión humana.
Así, los voluntarios para cuidar personas mayores son capaces de brindar compañía y apoyo emocional, además de ser de ayuda en mantener un sentido de pertenencia y dignidad en el día a día.
En España, se calcula que un 10,1% de la población (o más de 4.2 millones de personas mayores de 14 años) realiza algún tipo de voluntariado, destacando en primer lugar el voluntariado social, según publica en su observatorio la Plataforma del Voluntariado de España.
En una sociedad en la que el envejecimiento de la población es cada vez más marcado, los voluntarios para cuidar personas mayores juegan cada vez un papel más importante. Por ello, en el artículo de hoy queremos repasar el tipo de actividades llevadas a cabo por voluntarios para cuidar personas mayores, su importancia, y cómo participar en este tipo de iniciativas.
¿Qué hacen los voluntarios para cuidar personas mayores?
La principal tarea de los voluntarios para cuidar personas mayores es la de acompañar. Ya sea en una residencia, en el domicilio o en otro contexto, el valor de este tipo de voluntariado reside en la capacidad de ofrecer compañía para personas mayores.
Así, algunas actividades típicas que realizan los voluntarios para cuidar personas mayores incluyen:
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Fomentar la conversación, aportando cercanía y respeto.
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Dar paseos.
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Compartir actividades como juegos de mesa, manualidades, música, lectura de libros o periódicos o actividades creativas para personas mayores.
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Acompañar para realizar actividades fuera del domicilio, como en salidas culturales (por ejemplo, ir al cine o al teatro).
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Promover la socialización con otras personas del entorno.
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Ayuda y apoyo en el manejo de tecnología como el móvil o la tableta.
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Apoyo en la realización de recados.
Los programas de voluntarios para cuidar personas mayores a menudo ofrecen apoyo o instrucciones a los participantes, de modo que estén capacitados para ofrecer este apoyo en las mejores condiciones. Como ejemplo, este tipo de programas pueden ser útiles al ofrecer consejos sobre cómo planificar actividades para personas mayores.
Igualmente, es importante mencionar que los voluntarios para cuidar personas mayores no realizan tareas médicas ni de enfermería, ni tampoco sustituyen a las personas encargadas de los cuidados.
Por el contrario, el valor real de los voluntarios para cuidar personas mayores está en su capacidad para brindar compañía y apoyo emocional más allá de lo sanitario.
¿Cómo encontrar voluntarios para cuidar personas mayores u oportunidades de voluntariado?
Es común que cada municipio cuente con sus propias plataformas para gestionar programas de voluntarios para cuidar personas mayores, además de diversas instituciones que fomentan este tipo de voluntariado. Por lo tanto, puede ser un buen primer paso realizar una búsqueda en internet en los siguientes ámbitos:
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Organizaciones locales de voluntariado
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Asociaciones vecinales y centros comunitarios
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ONG y fundaciones con vocación social
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Universidades e institutos
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Programas de voluntariado corporativo
El papel de los voluntarios para cuidar personas mayores: transformando vidas
Como hemos visto más arriba, los voluntarios para cuidar personas mayores se pueden convertir en un importante apoyo a nivel emocional, generando un vínculo afectivo con la persona a la que acompañan.
Para ello, movilizan el poder de la escucha y la conversación para reducir el sentimiento de soledad. Más allá de esto, fomentando conversaciones u otras actividades, los voluntarios aportan su granito de arena en la estimulación de la memoria, mejora de síntomas en trastornos del ánimo, o en el refuerzo a la autoestima y la autonomía de la persona mayor.
Así, una visita de forma regular puede cambiar por completo el día de una persona mayor, pero también su autopercepción, de modo que las personas se sientan escuchadas y valoradas.
Además, la transformación funciona en una doble dirección: los voluntarios para cuidar personas mayores también experimentan cambios en sí mismos. Desarrollo de empatía, nuevas perspectivas vitales, encontrar propósito y sentido en su labor… son solo algunas de las transformaciones que esperan a los voluntarios.
De este modo, el voluntariado con personas mayores genera redes de apoyo en la que se pone en valor el lado más humano de los cuidados, dando pasos en firme para crear una sociedad más inclusiva y consciente del valor de las personas mayores.
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