Sueño en personas mayores y el descanso del cuidador: consejos prácticos

Sueño en personas mayores y el descanso del cuidador: consejos prácticos

El sueño en personas mayores presenta características específicas que conviene comprender para ayudarles a descansar mejor: desde cambios fisiológicos inherentes al envejecimiento hasta interacciones de medicamentos o hábitos que influyen directamente en la calidad de su descanso. 

 

En este contexto, el sueño del cuidador merece una atención especial, ya que quienes asumen esta responsabilidad quedan expuestos a algunos problemas específicos. La vigilancia nocturna y la preocupación constante por el bienestar de la persona cuidada pueden terminar creando un ciclo de fatiga acumulada. Un problema al que es preciso prestar atención porque afecta negativamente tanto la salud del cuidador como la calidad del cuidado proporcionado.

 

En otros artículos de Club de Cuidadores hemos abordado los hábitos saludables para personas mayores, así como consejos prácticos para lidiar con el insomnio en personas mayores. 

 

Pero en este artículo nos acercamos al sueño en personas mayores desde otra perspectiva: entender cómo afecta en específico a sus cuidadores, y dar algunas ideas prácticas y estrategias para que quienes cuidan puedan descansar mejor. ¡Empezamos!

¿Cómo queda afectado el sueño del cuidador por la responsabilidad de los cuidados?

Las interrupciones del sueño son frecuentes para los cuidadores, que ven cómo  las necesidades de quienes dependen de ellos a menudo requieren también de su atención por la noche. Así, son frecuentes los despertares nocturnos para proporcionar asistencia por movilidad, en la toma de medicación, ayudar en episodios de confusión… Situaciones que fragmentan las fases profundas del descanso y que, cuando se repiten y se vuelven rutina, multiplican el efecto fatiga.

 

A esta realidad se suma el estado de alerta constante en el que se encuentran muchos cuidadores, que persiste también durante las horas de la noche. Un sonido en la habitación contigua o la preocupación por si todo está en orden bastan para dificultar el sueño. Se trata de un estado de hipervigilancia que a menudo se vuelve permanente: el estrés emocional mantiene al cuerpo en estado de alerta; la mente comienza a repasar las tareas pendientes, las posibles complicaciones… 

 

Se genera de este modo una carga mental que impide que el sistema nervioso alcance el estado de relajación necesario para un verdadero descanso. 

Estrategias para cuidar el sueño en personas mayores y el de los cuidadores

Atender al sueño del cuidador no es secundario. A fin de cuentas, un cuidador agotado o desbordado a nivel emocional no puede ofrecer atención de calidad. Desde esta perspectiva, cuidar de uno mismo se vuelve un acto esencial para poder no solo alcanzar el propio bienestar, sino también para cuidar de otros. 

 

A continuación compartimos algunos consejos fundamentales que los cuidadores pueden plantearse para cuidar su propio descanso y bienestar: 

 

  • Activa redes de apoyo familiar: plantearse la distribución de los turnos nocturnos es quizás una de las intervenciones más útiles. El objetivo es tratar de compartir la vigilancia nocturna con otros familiares que estén disponibles, lo cual permite al cuidador principal dormir varias noches seguidas sin interrupciones y romper la fatiga acumulada. 

  • Plantearse servicios externos de cuidados: la contratación de un cuidador de personas mayores, incluso incorporando esta ayuda de forma puntual, puede plantearse como opción para que el cuidador principal pueda descansar de forma continuada durante la noche. Aquí es recomendable consultar los posibles recursos o ayudas que algunas comunidades o ayuntamientos ofrecen desde el área de servicios sociales.

  • Delegar en tareas no esenciales: aunque quizás la ayuda externa no se incorpore durante la noche, contratar ayuda para otras tareas (limpieza, compras…) puede ser clave para liberar tiempo y carga mental del cuidador principal. Tiempo que, además, puede dedicarse al descanso, aunque sea durante el día.

  • Buscar apoyo psicológico: más allá de las gestiones prácticas, la gestión del estrés emocional también va a mejorar la capacidad para conciliar el sueño. En este área, contar con apoyo psicológico profesional puede ser de ayuda.

  • Preservar espacios propios, sin culpa: se trata aquí de mantener la identidad, más allá del rol de cuidador, en vistas a fortalecer la propia resiliencia y el bienestar. Este paso puede tomar muy distintas formas, dependiendo de las necesidades de cada persona cuidadora. No obstante, en definitiva se trata de mantener aquellas iniciativas de ocio propio que proporcionan sentido de propósito e identidad.

  • Buscar grupos y comunidades de apoyo: estar en contacto con otros cuidadores y compartir experiencias en situaciones similares puede ser útil al ayudar a reducir el aislamiento emocional. Frente a la sensación de “estoy solo/a en esto”, contar con una comunidad de personas que cuidan permite validar tus experiencias y emociones (ya que otras personas también las viven). Además, estos espacios pueden convertirse en una red de ayuda mutua que ofrezca soluciones prácticas.

Es aquí desde donde en Club de Cuidadores ponemos nuestro granito de arena: convirtiéndote en miembro de nuestra comunidad, formarás parte de una red online de personas que cuidan y se cuidan, accediendo también a consejos prácticos útiles para cuidadores. ¡Únete al club!

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