Sobrecarga del cuidador: cómo organizar el día a día y reducir el estrés

Sobrecarga del cuidador: cómo organizar el día a día y reducir el estrés

Las responsabilidades que implican ejercer los cuidados pueden derivar en una sobrecarga del cuidador, una situación de desgaste físico y emocional que aparece cuando la dedicación al cuidado supera los recursos y el tiempo disponible para quien cuida.

 

Un estudio de 2025 detectó que casi la mitad (49,26%) de las personas que cuidan a personas dependientes o con una enfermedad experimenta sobrecarga. Frente a esto, una buena organización puede ser una aliada inesperada. Porque, aunque estructurar el día a día y las tareas del cuidador no elimina las demandas que exigen los cuidados, sí puede ampliar el margen de maniobra y permitir una mejor gestión de la energía.

 

La idea es estructurar rutinas de forma realista, teniendo en cuenta los límites propios y los recursos disponibles. Desde esta perspectiva, proponemos a continuación consejos prácticos sobre cómo organizar el día a día en vistas a minimizar la sobrecarga del cuidador.

Consejos para establecer una rutina que minimice la sobrecarga del cuidador

La realidad es que cada proceso de organización es único: a menudo, lo que es una buena estructura y rutina para una persona, no sirve para otra. Por ello, el punto de partida para crear una buena estructura es entender las propias necesidades, tanto de la persona que cuida como de la persona cuidada. Solo desde ahí se puede decidir qué estrategias van a ser realmente útiles. A partir de aquí, sí que existen ciertas pautas que son generalmente útiles para que las personas que cuidan puedan organizarse: 

Crear una rutina con las tareas del día a día, incluyendo el autocuidado

Crear un horario que aplique al día a día es una herramienta de gestión del tiempo sencilla que, sin embargo, puede tener un impacto muy importante. Es más, puede ser útil no solo para la persona que cuida, sino también como referencia para la persona que recibe los cuidados. Por ejemplo, en el caso de los cuidados para personas con demencia o Alzheimer, la rutina es a menudo un apoyo útil.

 

Para crear esta rutina y sus horarios, un buen sistema puede ser el siguiente:

  • Empieza estableciendo horarios para las tareas en las que la persona cuidada necesita más apoyo (baños, vestirse, comidas…) a lo largo del día.

  • Añade después aquellas tareas que puedes realizar junto a la persona que recibe los cuidados (por ejemplo, en algunos casos, hacer compras o recados).

  • Incorpora después rutinas pensadas para el bienestar y el tiempo de calidad. Por un lado, aquellos hábitos pensados para la persona que recibe cuidados: actividades de ocio y tiempo libre, rutinas de ejercicio, momentos de socialización…; y, por otro lado, asegúrate de incorporar también momentos para el propio bienestar y autocuidado: un baño o ducha relajante, un momento para la lectura, para escuchar música, para dar un pequeño paseo… En la medida de tus posibilidades y gustos, recuerda que las rutinas de autocuidado son importantes para evitar la sobrecarga del cuidador a la par que asegurar la calidad de los cuidados. 

Contar con un sistema para la gestión de la medicación

Aunque cada persona puede crear sus propias estrategias para esto, a menudo son útiles las siguientes:

 

  • Organizar un pastillero semanal o diario con antelación, que permita visualizar las tomas diarias y reducir la ansiedad de olvidar dosis. 

  • Complementar el sistema del pastillero con alarmas en el móvil a la hora de las tomas. También se puede investigar el uso de aplicaciones del móvil diseñadas para recordar la toma de medicamentos.

  • Guardar en un mismo lugar las recetas, el calendario de renovaciones y los contactos del centro de salud. Muchos optan por contar con una carpeta de cuidados en la que unifican toda esta documentación.

 

Empezar un “registro de cuidados”

En un cuaderno físico (o en formato digital), se trata de registrar de forma objetiva las necesidades diarias de la persona que recibe cuidados, y si evolucionan de alguna forma. Con dos objetivos: poder transferir el conocimiento del cuidador principal a otras personas en caso de que sea necesario; y, además, tener una referencia clara para responder a las preguntas del personal médico sobre las necesidades de la persona que recibe cuidados y su evolución en el tiempo.

Busca productos que te faciliten el día a día 

Algunos productos pueden ser útiles para simplificar las rutinas de cuidado, convirtiéndose en pequeños aliados que reducen la sobrecarga del día a día. Un ejemplo son los absorbentes para incontinencia, que evitan imprevistos y facilita la gestión de las necesidades básicas sin añadir complejidad a las rutinas.  Otros ejemplos útiles pueden ser las adaptaciones en la ducha para personas dependientes, o el uso de cubiertos o vasos adaptados para facilitar las comidas. Elementos que tienen un impacto en el día a día y por tanto en reducir la sobrecarga del cuidador, pero también para fomentar la autonomía en las personas que reciben cuidados.

 

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