Errores de medicación en personas mayores: cómo evitarlos y mejorar la seguridad
Los errores de medicación en personas mayores pueden convertirse en un problema serio de salud y deben intentar evitarse con todas las herramientas a disposición del paciente. Así, en la prevención de los errores de medicación deben involucrarse tanto los pacientes mismos, como sus médicos y farmacéuticos, y las personas que ejercen los cuidados.
Estudios han hallado que entre un 75% y un 96% de las personas mayores que toman medicación afirman que, de forma frecuente, cometen algún error al tomarla. Además, otro estudio halló que la mayoría de casos de errores de medicación están vinculados a la dosis, a que los medicamentos se parecen entre sí o a una falta de comprensión de las instrucciones del médico.
Desde esta perspectiva, a continuación abordamos los errores de medicación más comunes y algunas estrategias que pueden adoptarse para intentar reducir la probabilidad de que estos errores ocurran.
¿Cuáles son los errores de medicación más comunes?
Confundir la dosis (o duplicarla)
Uno de los errores de medicación más peligrosos, porque las dosis demasiado bajas pueden impedir la efectividad del tratamiento, mientras que las dosis demasiado altas pueden implicar efectos secundarios no deseados, algunos de ellos peligrosos.
Confundir medicamentos
Puede ocurrir que los medicamentos sean distintos pero tengan un aspecto similar, con lo que se produzca alguna confusión. En personas mayores con deterioro cognitivo o que sufren episodios de desorientación o estados de alteración también pueden producirse errores de medicación que conviene vigilar y atajar.
Cambiar los horarios de las tomas
Muchos medicamentos deben cumplir ciertas normas horarias para ser efectivos (tomarse a horas específicas, en ayunas, con alimentos…). Así, otro de los errores de medicación comunes es cometer faltas en cuanto a cuándo tomar las medicinas, lo cual puede afectar a la efectividad del tratamiento y provocar desajustes de varios tipos.
Suspender tratamientos sin consultar
En el caso concreto de que el paciente decida unilateralmente suspender su tratamiento, pueden aparecer síntomas o problemas de salud para los que no se tenga previsión y que provoquen alteraciones o episodios peligrosos.
¿Cómo evitar los principales errores de medicación?
En lo que respecta a la medicación, los profesionales médicos deben ser la primera fuente a la que se acude para resolver cualquier duda o problema detectado, ya sea en una situación de urgencia o si se detectan errores reiterados que requieren corrección.
Además de esto, a continuación proponemos algunos consejos e intervenciones que, en el día a día, pueden ser útiles para evitar errores de medicación:
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Aplicar las técnicas de organización de medicamentos disponibles: por ejemplo, existen pastilleros semanales y con compartimentos que permiten dividir la medicación por día y hora, siendo un apoyo para prevenir olvidos o duplicidad de dosis.
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Mantener una lista actualizada de medicación: se trata de lograr visibilidad completa sobre los tratamientos que recibe la persona mayor, evitando que la información pueda quedar incompleta en momentos en los que es necesaria. En la lista debe incluirse el nombre del medicamento, dosis, frecuencia, la condición que trata y sus posibles efectos secundarios. Es recomendable añadir cualquier suplemento y medicamento de venta libre que la persona mayor suela tomar, para evitar posibles interacciones.
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Establecer recordatorios: otra de las estrategias de organización para garantizar la adherencia al tratamiento que puede ser útil para evitar errores de medicación. Sirven aquí alarmas en el teléfono, aplicaciones específicas en el móvil, o el uso de notas tipo post-it o calendarios diarios y semanales. En este mismo sentido, también suele ser útil asociar la toma a rutinas diarias (por ejemplo, con el desayuno).
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Organizar la medicación en un solo lugar: el lugar debe ser visible pero estar lejos de calor, humedad y del alcance de niños o mascotas. También es recomendable conservar los envases originales y prospectos.
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Utilizar una única farmacia: siempre que sea posible, contar con una única farmacia de referencia que pueda revisar interacciones y posibles errores. En caso de acudir a varias farmacias, se deben tomar medidas para que todas tengan la información completa sobre la medicación que la persona mayor está tomando (siendo útil aquí el uso de la lista).
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Revisar la medicación de forma periódica con el médico: como parte de una comunicación abierta que pueda servir para trasladar cualquier preocupación sobre el tratamiento (antes de que ocurran problemas como el suspenderlo sin consultar) o sus posibles efectos secundarios.
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Tener en cuenta el rol del cuidador: las personas que ejercen los cuidados suelen encargarse de los recordatorios en el día a día y de verificar que la medicación se está tomando correctamente. También son quienes pueden registrar incidencias o posibles efectos secundarios observables en el día a día.
Igualmente, las personas que cuidan a menudo forman parte de las conversaciones con profesionales médicos, pudiendo transmitir posibles incidencias o recibir instrucciones (en caso de que la persona mayor tenga dificultades para comprenderlas).
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