Envejecimiento activo: actividades y habilidades que refuerzan la independencia
Promover un envejecimiento activo y saludable pasa por aprovechar todas las oportunidades de mejorar el bienestar físico, mental y social a lo largo de la vida.
Es lo que se desprende de la definición de envejecimiento activo de la OMS, que lo describe como “el proceso de fomentar y mantener la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez. La capacidad funcional consiste en tener los atributos que permiten a todas las personas ser y hacer lo que para ellas es importante”.
En Club de Cuidadores hemos incidido en muchas ocasiones en la interrelación entre bienestar físico, mental y social. Así, consideramos tan importantes para un envejecimiento activo y saludable las ideas para actividades de tiempo libre para personas mayores, como la alimentación saludable o las estrategias para combatir la soledad no deseada.
Pero, ¿cómo bajar estas ideas a tierra? Y ¿qué actividades concretas pueden proponerse para promover un envejecimiento activo y saludable? A continuación, dejamos 4 ideas y consejos prácticos.
¿Cómo se puede promover un envejecimiento activo y saludable?
Poner el foco en la movilidad y la actividad física
La actividad física para personas mayores es uno de los principales puntos diferenciales que puede marcar la diferencia en quiénes logran un envejecimiento activo y saludable y quiénes no lo consiguen.
Yoga, tai-chi, natación, caminar, rutinas de estiramientos… Son algunas de las actividades más populares entre las personas mayores, y todas ellas muestran un enorme potencial.
Porque el deporte es una intervención con un impacto en áreas muy diversas: desde retrasar las pérdidas de autonomía, a minimizar el riesgo de caídas, fomentar la salud mental y mejorar la calidad del sueño, entre otros beneficios.
A la hora de plantear actividades físicas, ten en cuenta que es conveniente:
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Adaptar la actividad a las posibilidades de la persona, así como a sus preferencias.
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Incorporar diversas rutinas centradas en el movimiento físico de modo que, al menos una vez al día y por un mínimo de 30 minutos, la persona realice distintos ejercicios.
Garantizar una alimentación saludable
Lo que comemos tiene un impacto directo en nuestro bienestar. Es más, la dieta es una de las claves para potenciar un corazón sano y la salud cardiovascular, pero también para la función cerebral, la energía, la prevención del envejecimiento prematuro o la regulación del sistema inmunológico, entre otras muchas.
En nuestro artículo dedicado al tema, puedes leer más sobre cómo fomentar una alimentación saludable en personas mayores.
No obstante, como resumen, dejamos aquí tres pilares fundamentales:
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Incorporar una variedad de frutas y verduras, cereales integrales y grasas sanas, además de una cantidad suficiente de líquidos.
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Limitar el consumo de grasas saturadas, alimentos procesados y sal.
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Evitar freír los alimentos, prefiriendo técnicas como hornear, saltear, hervir o cocinar al vapor.
Cuidar de las conexiones sociales
La soledad no deseada es uno de los problemas más acuciantes para las personas mayores, y puede tener un impacto directo a la hora de promover envejecimiento activo y saludable.
Son diversas las intervenciones que pueden activarse aquí: se puede comenzar por involucrar a las personas mayores en las reuniones con familiares y allegados, tratando de organizar visitas para evitar periodos largos en soledad (realizando llamadas en caso de que las visitas presenciales sean complicadas).
También puede ser útil plantear la participación en actividades en grupo: grupos de baile, de lectura, caminatas sociales…
Se trata de entretejer relaciones sociales en el día a día de la persona mayor, asegurándose que sienta que forma parte de su comunidad y que tiene un propósito a nivel social.
Todo ello, de nuevo, siempre teniendo en cuenta las posibilidades y preferencias de la persona mayor.
Fomentar la salud cognitiva
El deterioro cognitivo es otro de los grandes enemigos del envejecimiento activo y saludable. Por fortuna, hay diversas actividades que se pueden integrar en la rutina en vistas a frenar este proceso: desde juegos de memoria, pasatiempos o puzzles hasta lecturas y nuestras ideas de manualidades para personas mayores. Pasos que parecen pequeños pero que, combinadas, terminan por construir un envejecimiento activo y saludable.
En este proceso, el rol del cuidador es el de proponer y motivar, entendiendo también que existen límites tanto en lo que la persona mayor puede desear hacer, como en sus propias capacidades.
Es más, sabiendo que los cuidadores juegan un papel importante en conseguir un envejecimiento activo y saludable, la prevención del síndrome del cuidador resulta imprescindible como parte de estos consejos.
Desde Club de Cuidadores, queremos aportar nuestro granito de arena, creando una red de personas que cuidan y se cuidan, y compartiendo claves de interés para esta comunidad.
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Cuidados del corazón y acompañamiento en personas mayores