Deshidratación en personas mayores: como cuidar la hidratación diaria
Atender la deshidratación en personas mayores es una de las prioridades para las personas que cuidan durante el verano. Porque el agua es fundamental para la salud, y las personas mayores cuentan con particularidades que requieren de mayor atención.
Por un lado, muchas personas mayores tienen enfermedades o toman medicamentos que pueden complicar la hidratación. Además, con la edad, se reduce la sensación de tener sed de forma natural. En este sentido, un estudio en EEUU calculó que entre un 17% y 28% de los adultos mayores sufren deshidratación crónica.
Frente a esto, es preciso entender que beber agua es clave para multitud de procesos corporales, desde regular la temperatura corporal hasta proteger los órganos y hacer que los nutrientes alimentarios lleguen a los tejidos, entre otras muchas funciones.
Sabiendo esto, ¿cómo cuidar para prevenir la deshidratación en personas mayores y garantizar su bienestar? A continuación lo abordamos con consejos prácticos.
¿Cómo detectar la deshidratación en personas mayores?
La detección temprana de síntomas de deshidratación en personas mayores es importantísima para poder atajar el problema a tiempo. Esto teniendo en cuenta que algunas personas mayores pueden no darse cuenta de que están sintiendo molestias o no ser capaces de comunicar estas molestias de forma adecuada.
Por ello, es importante prestar atención a los siguientes síntomas de deshidratación:
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Disminución en la frecuencia de orina o presencia de orina de color oscuro.
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Confusión o cambios en el estado mental, incluyendo irritabilidad, desorientación o un empeoramiento notable del estado cognitivo habitual.
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Piel seca y con falta de elasticidad.
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Aumento del ritmo cardíaco o palpitaciones.
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Calambres y debilidad muscular que aparecen por la dificultad del cuerpo deshidratado para transportar nutrientes esenciales.
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Dolor de cabeza.
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Disminución o ausencia completa de sudoración.
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Estreñimiento, ya que los intestinos no tienen capacidad de añadir suficiente líquido a las heces durante su tránsito.
Consejos para prevenir la deshidratación en personas mayores
Ser sistemático en las tomas de agua
Ante problemas de deshidratación en personas mayores, es preciso intervenir de forma sistemática para garantizar que, cada día, la persona tome en torno a 1,5 y 2 litros de agua, como mínimo. Algunos sistemas que funcionan aquí incluyen:
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Utilizar alarmas en el móvil a lo largo del día que sirvan como recordatorio de tomar un vaso de agua.
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Utilizar botellas con marcas de modo que, de forma visual, se pueda comprobar si se están cumpliendo los objetivos de toma de agua.
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Unir algunas de las tomas de agua a eventos concretos durante el día: con el desayuno, en el almuerzo, en la cena…
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Incorporar rodajas de fruta o menta, o sustituir algunas de las tomas por infusiones sin teína (calientes o frías) para quienes el agua no sea atractiva como bebida.
Adaptar la dieta para priorizar la hidratación
Al igual que existen alimentos saludables para el corazón, la dieta también juega un papel clave en la hidratación:
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Por un lado, es importante limitar algunos alimentos y bebidas, minimizando cafeína, alcohol y teína, así como el exceso de sal y azúcares refinados.
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Por otro lado, se debe priorizar los alimentos que ayudan a combatir la deshidratación en personas mayores, como las frutas y verduras con alto contenido acuoso tipo sandía, melón, pepino o fresas.
Atención a los electrolitos
Cuando una persona mayor pierde agua a través del sudor, la orina o episodios de diarrea o vómitos, también pierde electrolitos: minerales esenciales que cumplen funciones clave en la salud y que deben reponerse.
Así, si bien beber agua por sí sola resulta importante, también lo es reponer electrolitos, porque permite que la hidratación sea realmente efectiva. Existen varias estrategias para ello:
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Consumir alimentos ricos en potasio y magnesio, que son aliados en el equilibrio electrolítico (incluyendo plátanos, aguacates, espinacas, frutos secos…).
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Tomar caldos y sopas ligeras que repongan líquidos y minerales al mismo tiempo.
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Consultar en farmacia sobre sueros de rehidratación.
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Consultar recetas y tutoriales para realizar bebidas electrolíticas caseras.
En cualquier caso, antes de incorporar cualquier intervención, conviene consultar con profesionales médicos para evitar posibles interferencias o problemas.
Ideas de alimentos y bebidas para prevenir la deshidratación en personas mayores
Entre las estrategias para desarrollar hábitos saludables en personas mayores, hay una realidad clara: es preciso adaptar cualquier cambio a los gustos y preferencias de la persona. Desde esta perspectiva, aportamos algunas ideas de alimentos y bebidas que pueden proponerse para mejorar los niveles de hidratación:
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Pepino en rodajas finas o rallado y mezclado con yogur natural.
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Congelar pequeños trozos de sandía a modo de “hielos” naturales para las horas de más calor.
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Tomates cherry o en gajos, mezclados con queso fresco batido o queso burrata y una pizca de orégano.
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Gazpacho suave con dos tomates maduros, pepino pelado, un trozo de pimiento verde y pan.
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Crema de calabacín y champiñones
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Yogur natural con fresas o melocotón en trozos.
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Batido de melón y yogur
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Agua de coco sin azúcares añadidos.
Más allá de esto, y ante cualquier duda sobre deshidratación en personas mayores, resulta conveniente consultar con profesionales médicos que puedan proponer un tratamiento personalizado.
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