Demencia senil y Alzheimer: diferencias y cómo abordar el diagnóstico y los cuidados
La demencia y el Alzheimer aparecen como dos de las afecciones cognitivas y degenerativas más importantes en la tercera edad.
Aunque los términos demencia y Alzheimer a menudo se emplean indistintamente, conocer las diferencias permite buscar un diagnóstico y abordar los cuidados de manera más precisa y beneficiosa para la persona dependiente. Lo analizamos.
Demencia y Alzheimer: sus definiciones
¿Qué es la demencia senil?
La demencia senil es una pérdida de la función cerebral como consecuencia del desarrollo de una o varias enfermedades neurológicas.
El Alzheimer es el tipo de demencia más común, pero existen más, como la demencia con cuerpos de Lewy o la demencia vascular, entre otras.
Según la OMS, cada año, se diagnostican casi diez millones de nuevos casos alrededor del mundo, siendo la séptima causa de defunción en la tercera edad y una de las primeras causas de dependencia a nivel global.
¿Qué es el Alzheimer?
El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que provoca un deterioro progresivo e irreversible de las células del cerebro y que se manifiesta en una lenta pero continua pérdida de las habilidades mentales.
Según los datos de la OMS citados más arriba, entre el 60 y el 70% de los casos de demencia se corresponden con Alzheimer.
¿Qué tienen en común demencia y Alzheimer?
- Ambas enfermedades están vinculadas al deterioro cognitivo y provocan alteraciones en funciones como la razón y la memoria.
- Demencia y Alzheimer comparten algunos síntomas, incluyendo dificultades para comunicarse, incapacidad para tomar decisiones y episodios de alucinaciones.
- Desde una perspectiva conductual, demencia y Alzheimer pueden causar episodios de ansiedad, depresión, ira, impulsividad, movimientos incontrolados e irritabilidad.
¿Cuál es la diferencia entre demencia y Alzheimer?
- Demencia y Alzheimer presentan causas diferentes. La medicina actual no ha llegado a una causa única y definida para ambas enfermedades, sino que habla de factores de riesgo. Respecto al Alzheimer, se ha descubierto que se produce una acumulación anormal de proteínas a nivel cerebral. También se habla de un componente genético, además de posibles factores desencadenantes como inflamación crónica, estrés oxidativo y factores vasculares así como de estilo de vida (desde obesidad, a tabaquismo, sedentarismo y aislamiento social, entre otros).
Por su parte, el resto de tipos de demencia más comunes tienen causas diversas incluyendo daño a los vasos sanguíneos del cerebro, acumulación de proteínas en forma de cuerpos de Lewy, o degeneración en los lóbulos frontal y temporal del cerebro (que puede tener un componente genético). - Los primeros síntomas de demencia y Alzheimer son también diferenciados. Entre los primeros 5 síntomas del Alzheimer destacan la pérdida de memoria reciente, desorientación y dificultades con el lenguaje. Respecto a otros tipos de demencia, los síntomas varían: la demencia vascular a menudo comienza con síntomas motores y episodios de confusión súbita; otras, pueden implicar alucinaciones visuales, cambios en la conducta o problemas de lenguaje.
- Los diferentes tipos de demencia y Alzheimer cuentan con tratamientos diferenciados.
- La evolución clínica de cada afección también es diferente.
¿Cómo saber si una persona tiene demencia senil o Alzheimer? El diagnóstico, clave para afrontar los cuidados
Ante cualquier señal que se corresponda con comportamientos típicos de demencia y Alzheimer en la tercera edad, se recomienda consultar con un especialista para obtener un diagnóstico lo antes posible.
Respecto a cómo se puede diagnosticar Alzheimer, se realizan las siguientes pruebas:
- Análisis de los niveles de proteínas beta-amiloide y tau en el líquido cefalorraquídeo.
- Detección de la acumulación de ambas proteínas en el cerebro mediante tomografía por emisión de positrones (PET).
- Estudios de imagen estructural o funcional del cerebro y sus regiones a través de resonancia magnética.
En cuanto a cómo se realiza el diagnóstico de demencia, se realizan pruebas en torno a:
- Expresión y comprensión del lenguaje.
- Función ejecutiva (por ejemplo, la capacidad de la persona para planificar, organizar, recordar o prestar atención).
- Percepción visual.
- Aprendizaje y memoria.
- Cognición social.
Un diagnóstico médico resulta crucial ya que la atención y cuidados de las personas con Alzheimer y demencia es diferente, sobre todo atendiendo a la fase en la que se encuentren. A su vez, ambas patologías presentan un tratamiento farmacológico distinto.
En cualquier caso, afrontar los cuidados de personas con demencia o Alzheimer requiere de paciencia, constancia y una supervisión continua.
Desde Club de Cuidadores, fomentamos un espacio abierto y seguro para acompañar a las personas que ofrecen atención a personas dependientes en la tercera edad.
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