Cuidados del corazón y acompañamiento en personas mayores
Los cuidados del corazón para personas mayores resultan imprescindibles teniendo en cuenta cómo cambia el sistema cardiovascular con la edad. Además, a los cambios naturales relacionados con el envejecimiento, pueden unirse patologías específicas.
No obstante, es preciso entender que la prevención y la elección de hábitos saludables (junto a posibles tratamientos) son aliados clave capaces de marcar la diferencia en la salud cardiovascular.
En este contexto, el rol del cuidador aparece como fundamental. Un rol que no consiste solo en ayudar en la organización de los medicamentos o vigilar posibles síntomas, sino también en acompañar. ¿El motivo? Acciones como caminar juntos, crear una rutina de alimentación saludable o simplemente escuchar resultan ser también importantes cuidados del corazón.
A continuación analizamos cómo abordar los cuidados del corazón en personas mayores desde esta perspectiva amplia. ¡No te lo pierdas!
¿Por qué atender a los cuidados del corazón en personas mayores?
La salud cardiovascular es un aspecto importante del bienestar en edades avanzadas. Con el paso de los años, el corazón y los vasos sanguíneos cambian de forma natural como consecuencia del envejecimiento. Las arterias pueden volverse más rígidas, la presión arterial tiende a subir, y el músculo cardíaco, con el tiempo, puede necesitar más esfuerzo para bombear sangre.
A estas transformaciones pueden añadirse patologías específicas o historiales vinculados con la salud cardiovascular que complican el escenario.
Frente a esto, resulta importante saber que este tipo de cambios y afecciones no siempre son una sentencia. Al contrario: con hábitos adecuados y atención temprana, muchas complicaciones se pueden prevenir o minimizar.
¿Qué hábitos diarios implementar como cuidados del corazón?
Adoptar una rutina de alimentación saludable
Una dieta equilibrada es uno de los pilares del corazón sano, siendo conveniente adaptar la dieta a las necesidades específicas de cada persona y consultar con su médico para cualquier duda. No obstante, algunas pautas comunes incluyen:
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Reducir el uso de sal, azúcar y grasas saturadas, así como alimentos ultraprocesados (embutidos, sopas instantáneas, snacks salados…).
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Incorporar las llamadas “grasas buenas”, como aceite de oliva, frutos secos y aguacate, evitando mantequillas o fritos.
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Incluir frutas y verduras, legumbres (2 ó 3 veces por semana) y pescado azul (1 ó 2 veces por semana).
Puedes profundizar más en este tema en nuestro artículo sobre alimentación saludable para personas mayores.
Realizar actividad física adaptada
El movimiento es medicina y uno de los cuidados del corazón imprescindibles. Se trata de asegurar que el cuerpo se mueve, adaptando en todo momento el ejercicio a las condiciones de la persona.
Algunas ideas específicas para el cuidado del corazón incluyen:
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Caminar 20-30 minutos cada día.
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Realizar ejercicio suave (estiramientos, taichi o yoga utilizando una silla).
Descubre más ideas de ejercicio y cómo motivar a las personas mayores a realizarlos en nuestro artículo sobre movilidad en personas mayores y actividades para motivar y mejorarla.
Poner el foco en el control de peso y sueño
Mantener un peso adecuado alivia la carga del corazón, mientras que un sueño de calidad resulta clave para hacer descender la presión arterial.
En nuestro artículo sobre sueño en personas mayores desgranamos algunas claves para cuidar el descanso, incluyendo ideas como establecer una rutina con horas fijas para acostarse y levantarse.
Atención a los medicamentos y controles médicos
Muchas personas mayores toman varios medicamentos para acompañar sus cuidados del corazón. En este contexto, el rol del cuidador a menudo pasa por ayudar a evitar errores en las tomas (organizando la medicación), así como realizar controles periódicos de la presión arterial o acompañar a la persona a sus citas médicas.
Igualmente, resulta importante familiarizarse con los principales síntomas de complicaciones cardiovasculares. Una fatiga inusual, dolores en pecho, brazo, cuello o espalda, dificultad para respirar al hacer esfuerzos leves, mareos o desmayos… pueden ser señal de que es preciso recibir atención médica.
El cuidado emocional como acompañamiento a los cuidados del corazón
Los cuidados del corazón también pasan por atender la salud emocional, ya que estrés, tristeza y soledad afectan directamente la salud cardiovascular.
En este sentido, el rol del cuidador pasa, en primer lugar, por detectar las posibles señales de malestar (pérdida de interés en cosas que antes disfrutaba, hablar poco, aislamiento, o mayor irritación o ansiedad); después, se pueden plantear algunas estrategias para cuidar el ánimo y ofrecer acompañamiento emocional, como:
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Realizar una escucha activa e invitar a conversaciones diarias, siguiendo algunos de nuestros consejos prácticos para acompañar la soledad en personas mayores.
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Fomentar actividades compartidas como mirar fotos antiguas juntos, escuchar música o salir a dar paseos o tomar café.
En este contexto, para los cuidadores es preciso también no olvidar la necesidad de cuidarse a uno mismo.
Aunque cuidar a alguien es un acto de amor, también puede ser agotador, y puede ocurrir que aparezcan cansancio, ansiedad o tristeza, en el llamado síndrome del cuidador.
Pedir ayuda, tomarse pausas y poner en el centro el autocuidado resultan por tanto imprescindibles para acompañar los cuidados del corazón.
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