Calidad de vida en personas mayores: claves para aliviar el dolor crónico

Calidad de vida en personas mayores: claves para aliviar el dolor crónico

La calidad de vida en personas mayores se ve afectada cuando el dolor crónico entra en juego. Porque, aunque existen muchos tipos de dolor crónico, todos ellos tienen en común el hecho de que no desaparecen y que condicionan su actividad y día a día. 

 

Una realidad silenciosa que afecta a muchos mayores (el 40% de la población mayor de 65, según el SEN) y cuyo impacto puede llegar a pasar desapercibido para su entorno. 

 

Dependiendo de cada caso, la gestión adecuada del dolor crónico puede necesitar de diferentes tipos de profesionales (médicos, fisioterapeutas, psicólogos…). A su vez, ayudar a una persona con dolor crónico implica más que ofrecer cuidados físicos: solo desde la empatía y una escucha real es posible mejorar la calidad de vida en personas mayores que sufren de dolor crónico.

 

En posts anteriores hemos compartido claves sobre hábitos saludables para personas mayores y consejos para fomentar un envejecimiento activo de forma más general. A continuación en este post, nos centramos en el impacto del dolor crónico en la calidad de vida en personas mayores y cómo gestionarlo.

Impacto del dolor crónico en la calidad de vida en personas mayores

El dolor crónico se define como aquella molestia que persiste en el tiempo más allá de los tres meses. Puede tener orígenes diversos: lesiones que no terminan de curar, enfermedades degenerativas, trastornos neurológicos… incluso contar con un origen de difícil identificación. 

 

Por su naturaleza extendida en el tiempo, el dolor crónico tiene un impacto directo en la calidad de vida de las personas mayores: aunque no siempre es visible, afecta a los movimientos, rutinas diarias y el descanso de las personas. 

Además, por lo general, sus efectos van mucho más allá de lo físico: 

  • Para las personas mayores con dolor crónico, es común que el sueño se vuelva fragmentado. Cuando se extiende en el tiempo, la energía disminuye día tras día y provoca una fatiga constante que afecta la concentración y reduce la capacidad para realizar tareas cotidianas.

  • En el plano emocional, el impacto es igual de profundo. El esfuerzo adicional para tareas del día a día, y el aumento de la dependencia pueden dar pie a una mayor frustración, ansiedad y síntomas depresivos. En este sentido, muchas personas mayores terminan por aislarse por miedo a no ser comprendidas o simplemente por falta de fuerzas. Un conjunto de situaciones que, en última instancia, tienen un impacto directo en la calidad de vida en personas mayores.

¿Cómo fomentar una mejor calidad de vida en personas mayores con dolor crónico ?

Según la Organización Mundial de la Salud, la calidad de vida en personas mayores depende de una amplísima variedad de factores de su entorno físico y social, y que van desde los hábitos saludables hasta factores como la vivienda, el vecindario y la comunidad. 

 

Los cuidadores que quieren mejorar la calidad de vida en personas mayores deben tener en cuenta, como punto de partida, una realidad fundamental: el dolor crónico requiere atención especializada, consultando con profesionales médicos capaces de diseñar un plan de tratamiento personalizado y un seguimiento adecuados. 

 

Además de estas intervenciones médicas, existe consenso en los siguientes consejos para mejorar la calidad de vida en personas mayores con dolor crónico:

 

  • Escucha activa y validación: a veces la persona solo necesita expresar lo que siente sin recibir consejos. Aquí es preciso dejar atrás expresiones como "eso es normal con la edad" o "anímate", y mantener una comunicación abierta, dejando ver a la persona mayor que su experiencia del dolor es válida y escuchada.

  • Ofrecer ayuda concreta en tareas cotidianas: cocinar, limpiar o vestirse pueden suponer un esfuerzo adicional para una persona mayor con dolor crónico. En diálogo con la persona mayor, es recomendable detectar en qué actividades necesita ayuda, y ofrecer apoyo en específico para aliviar esos momentos, sin invadir su autonomía cuando sea posible.

  • Fomentar la autonomía: la OMS hace hincapié en que mantener la autonomía (en la medida de lo posible y con los apoyos que sean precisos) resulta importante para fomentar la calidad de vida en personas mayores. Entra aquí en juego la capacidad de los cuidadores de acompañar sin sobreproteger, fomentando la independencia en aquellas tareas que aún puedan realizar. Un ejemplo: ante problemas de movilidad relacionados con el dolor crónico, proponer ayudas técnicas (como bastones, sillas con reposabrazos o barandillas en la ducha) permite mantener la independencia sin necesidad de una intervención constante por parte del cuidador.

  • Promueve sus conexiones sociales: el dolor crónico puede empujar al aislamiento, y éste empeorar la percepción del dolor. Como cuidador, puede ser útil animar a la persona a participar en actividades comunitarias, grupos de apoyo o encuentros con familiares y amigos, siempre adaptados a su capacidad. 

  • Incorporar rutinas de movimiento adaptadas: realizar rutinas de movimiento suave y actividad física adaptada (paseos cortos, ejercicios de estiramiento…) es de ayuda para mantener la movilidad y, a su vez, reducir la rigidez muscular.

  • Alimentación y descanso como base del bienestar: los buenos hábitos alimenticios y seguir rutinas para dormir mejor son clave para la calidad de vida en personas mayores en general, y también (y especialmente) para aquellas con dolor crónico.

  • No olvidar el autocuidado: el cuidador no debe descuidar su propio cuidado, no solo por su bien si no también por el de la persona cuidada. En las bases de este autocuidado están el dedicarse tiempo a uno/a mismo/a, poder establecer límites en sus labores de cuidado, y contar con grupos de apoyo formados por otras personas en situaciones similares.



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