Cómo fomentar la autonomía en personas mayores de forma segura
La autonomía en personas mayores requiere conseguir un equilibrio entre ofrecer apoyo y respetar la independencia de cada individuo. Un equilibrio que, aunque parezca difícil, se apoya en acciones cotidianas que un cuidador puede poner en marcha, y que van desde promover la toma de decisiones por parte de la persona mayor hasta reconocer sus logros.
La autonomía se define como la “capacidad de controlar, afrontar y tomar, por propia iniciativa, decisiones personales acerca de cómo vivir de acuerdo con las normas y preferencias propias así como de desarrollar las actividades básicas de la vida diaria”, según aparece en la Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia.
Se entiende así cómo fomentar la autonomía en personas mayores o dependientes resulta imprescindible por el vínculo claro entre autonomía y autoestima: una persona que se siente autónoma también siente mayor bienestar, confianza en sí misma y propósito vital.
En este contexto, a continuación compartimos 5 consejos prácticos sobre cómo fomentar la autonomía en personas dependientes o personas mayores, y algunas pinceladas sobre el rol del cuidador para conseguirlo.
¿Qué hacer para fomentar la autonomía en personas mayores?
1. Fomentar las decisiones propias y las actividades autónomas
Un primer paso fundamental es dar espacio y motivar a la persona mayor a que realice toda aquella actividad de la que sea capaz, ya sea a nivel físico como en la toma de decisiones.
Elegir sus comidas, la ropa que se van a poner, qué actividades van a realizar ese día… Un cúmulo de decisiones que dan a la persona mayor un sentido de control sobre la propia vida, y que marcan la diferencia.
Aquí, el rol del cuidador es el de escuchar, identificar las oportunidades en las que pueda “ceder espacio”, pero también en respetar las decisiones que tome la persona mayor, ayudando solo cuando sea necesario o así se lo pidan.
2. Proporcionar el apoyo necesario
Es igualmente clave detectar aquellas situaciones en las que, con algo de apoyo, la persona podría seguir siendo autónoma en su día a día.
Algunas intervenciones para adaptar el entorno que pueden marcar la diferencia al fomentar la autonomía en personas mayores incluyen:
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Incluir superficies de suelo no resbaladizas.
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En tramos de escaleras, instalar pasamanos, rampas o sillas salvaescaleras.
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Instalar picaportes de mango largo.
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Contar con adaptadores para cubiertos.
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Utilizar ayudas para caminar (bastones, andadores…).
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Garantizar el orden y el espacio adecuados en las habitaciones para que la persona mayor pueda pasar sin dificultades.
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Instalar barras de apoyo en baños y duchas.
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Usar grifos de palanca o automáticos, más fáciles de manejar.
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Mejorar la iluminación en pasillos, escaleras y zonas comunes, especialmente por la noche.
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Utilizar utensilios de uso simplificado (por ejemplo, teléfonos con teclas grandes…).
3. Apoyar una vida en movimiento
Ejercicios de estiramiento, caminatas, yoga suave, ejercicios de fuerza suave… Son algunas ideas dentro de nuestros consejos para crear y planificar actividades para personas mayores que se centran en mejorar la movilidad, el equilibrio y el bienestar general.
Como objetivo puede plantearse el realizar al menos 30 minutos de ejercicio adaptado cada día. Dentro de las capacidades de cada individuo, se trata así de fomentar la autonomía en personas mayores desde un punto de vista preventivo, buscando la mayor autonomía física posible. Igualmente, aquí es importante tener en cuenta la importancia del ejercicio en la salud mental, la motivación y el freno al deterioro cognitivo.
4. Fomentar la estimulación cognitiva y la socialización
Es también un factor clave en la autonomía en personas mayores la retención de capacidades cognitivas como la memoria y, en general, el cuidado de la salud mental.
Aunque esto pueda parecer abstracto, la realidad es que se puede plantear de forma muy práctica proponiendo actividades como puzzles, pasatiempos tipo crucigramas, sudokus, labores tipo punto o ganchillo… además de posibles proyectos creativos para personas mayores.
A su vez, el cuidador puede tratar de motivar a la persona para participar en actividades sociales, ya sean encuentros familiares como de otro tipo (clubs de lectura, paseos en compañía, conversaciones informales, eventos para personas mayores, actividades culturales en grupo…).
Todo ello teniendo siempre en cuenta las preferencias de la persona, sin forzar nada: la idea es ofrecer varias opciones y animarles a probarlas, dejando siempre que sea la persona la que elija.
También será clave aquí tratar de empoderar a la persona mayor en el uso de tecnologías que le ayuden a mantenerse en contacto con sus seres queridos, como pueden ser las llamadas o videollamadas.
5. Celebrar los logros
Parte imprescindible de fomentar la autonomía en personas mayores es reconocer los logros, por pequeños que puedan parecer. Cuando la persona realice una actividad que le cueste pero que contribuya a su bienestar y autonomía, es momento de celebrarlo.
Cualquier esfuerzo o progreso (incluso aquellos que no obtengan resultados, pero que sí se hayan intentado) se debe celebrar. De este modo, la persona se sentirá valorada y motivada para volver a repetirlo.
Se trata de gestos que, combinados, van contribuyendo a la autonomía en personas mayores y dependientes, marcando la diferencia también en su autoestima y bienestar.
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