Artritis y artrosis en personas mayores: síntomas y cuidados diarios
Artritis y artrosis en personas mayores son términos médicos que esconden realidades clínicas distintas y que, por tanto, exigen abordajes diferenciados: mientras la artritis implica una inflamación de las articulaciones, la artrosis responde al desgaste progresivo del cartílago asociado al envejecimiento y al uso continuado de las articulaciones.
Esta distinción es clave porque cada condición médica requiere un tratamiento específico. Por lo tanto, el punto de partida siempre debe ser un diagnóstico médico que permita crear un plan de acción específico para la realidad de cada persona.
A partir de ese momento, es también preciso entender que el rol del cuidador juega un papel fundamental en el bienestar de los casos de artritis y artrosis en personas mayores. Un rol que, a menudo, se pasa por alto. Porque la ayuda del cuidador va más allá de ofrecer apoyo en tareas cotidianas: se trata más bien de un apoyo en el sentido amplio, que va desde acompañar emocionalmente, a observar cambios, facilitar el seguimiento de tratamientos y fomentar rutinas y entornos que favorezcan el bienestar.
Es desde este punto de vista desde el que compartimos una pequeña guía sobre el rol del cuidador en el caso específico de artritis y artrosis en personas mayores. ¡No te lo pierdas!
Entender e identificar a tiempo los síntomas de artritis y artrosis en personas mayores
Los síntomas de artritis y artrosis en personas mayores pueden ser de muchos tipos y no siempre estar directamente vinculados a molestias en las articulaciones. Además del dolor articular, sí se pueden citar como los síntomas más comunes los siguientes:
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Rigidez matutina o después de periodos de inactividad
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Hinchazón en manos, rodillas o caderas
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Dificultad para realizar algunos movimientos (abrir frascos, subir escaleras, caminar…)
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Sensaciones de crujido al mover una articulación
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Deformidades visibles
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Sensación de hinchazón o calor en las articulaciones
Como cuidador, conviene mantenerse atento no solo a estos síntomas, sino a los cambios más sutiles: por ejemplo, si la persona empieza a evitar ciertas actividades que antes hacía con normalidad, si muestra molestias al levantarse, si necesita más tiempo para vestirse o asearse... Cambios menos obvios que, unidos a alguno de los síntomas anteriores, puede ser importante consultar con profesionales médicos. Aquí conviene recordar que un diagnóstico temprano y exacto puede ser clave para la eficacia de los tratamientos.
Consejos para mejorar la calidad de vida en casos de artritis y artrosis en personas mayores
En primer lugar y como punto de partida, es imprescindible contar con una valoración médica profesional que establezca un tratamiento personalizado para cada persona. Más allá de esto, los cuidadores de casos de artritis y artrosis en personas mayores a menudo coinciden en algunos puntos básicos a tener en cuenta para mejorar el bienestar:
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Conocer el plan de medicación de la persona mayor, para poder ayudarle de forma específica a no olvidar las tomas, a comprender sus efectos y limitaciones… Para ello, es útil acompañar a la persona a sus consultas médicas (si la persona consiente). Además, acceder a una valoración profesional sobre medicación es imprescindible, ya que puede interactuar con otros tratamientos.
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Realizar ajustes en el domicilio, en caso de que existan problemas de movilidad. Dependiendo del caso, puede ser útil liberar espacio (entre otras ideas, desechando muebles). También es recomendable buscar ayudas técnicas para algunas de las tareas que pueden volverse complicadas en los casos de artritis y artrosis en personas mayores. Por ejemplo, si la persona tiene problemas para sujetar utensilios de cocina, existen mangos y abrelatas adaptados; las sillas de ducha, los cepillos de dientes con mango adaptado o los peines de mango largo devuelven autonomía en las tareas de aseo; por su parte, los tiradores de cremallera y los calzadores de mango largo pueden ser útiles para quienes necesitan una ayuda adicional a la hora de vestirse. Se trata, en definitiva, de explorar qué soluciones existen para cada dificultad concreta.
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Fomentar una rutina que apoye la salud articular. Algo que empieza con realizar actividad física adaptada y de bajo impacto (caminar, natación, tai chi, yoga…) en vistas a mantener la movilidad en la edad avanzada sin sobrecargar las articulaciones; y que también pasa por adaptar la alimentación para controlar el peso, ya que mantener un peso saludable reduce la presión sobre articulaciones y puede ser clave para algunos casos de artritis y artrosis en personas mayores.
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Atención a posibles terapias complementarias, como la aplicación de calor o frío (que puede ser útil para aliviar el dolor), hidroterapia, o terapia ocupacional, entre otras opciones.
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No olvidar el apoyo emocional y social, ya que es un factor importante en el bienestar general. Aquí las intervenciones pueden ser de muchos tipos y deben adaptarse al perfil, limitaciones y gustos de cada persona mayor, desde participar en actividades sociales a programas de estimulación cognitiva y física, talleres de manualidades…
Ahora que ya conoces más sobre algunas pautas fundamentales para el cuidado de la artritis y artrosis en personas mayores, ¿quieres recibir más consejos útiles para cuidadores? ¡Únete a Club de Cuidadores y forma parte de nuestra comunidad de personas que cuidan y se cuidan!