Los beneficios de los cambios posturales

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Los beneficios de los cambios posturales

Conseguir el bienestar de un paciente encamado o con dificultades para moverse es la prioridad tanto de cuidadores como familiares. Los beneficios de los cambios posturales aumentan el confort de la persona y previenen lesiones de la piel, escaras y úlceras de presión. Los cambios de postura deberán facilitar las labores de aseo, alimentación y curas. Veamos la utilidad de estos movimientos.

Los cambios posturales y la rehabilitación gracias a los movimientos

Gracias a las técnicas de movilización podemos minimizar muchos problemas derivados de la inmovilidad mantenida en el tiempo. Pero uno de los beneficios esenciales de los cambios posturales es contribuir a la fortaleza de los músculos. Para las personas que están en cama los movimientos que los cuidadores llevan a cabo son similares a los ejercicios de rehabilitación. Su cuerpo se activa y ayudamos a fortalecer sus músculos, huesos y articulaciones.

Cuando realizamos alguna técnica de movilización no sólo conseguimos que la persona se sienta más cómoda, a la vez estamos activando su cuerpo y con ello, combatimos la pérdida de fuerza muscular y activamos la circulación sanguínea.

La importancia de los cambios posturales frente a las úlceras por presión

Las úlceras por presión son lesiones que se producen en la piel cuando permanecemos en la misma posición durante largos períodos de tiempo. Los cambios posturales son importantes en las personas encamadas porque tienen más riesgo de padecerlas al no poder cambiar de posición por sí mismas.

Cuando movemos a una persona existe la oportunidad de examinar a conciencia su cuerpo y así prevenir la aparición de las úlceras por presión.

Consejos para advertir la presencia de escaras:

  • Poner atención a prominencias óseas en: talones, caderas, tobillos, codos, zona sacra.
  • Revisar las zonas expuestas a incontinencia. La orina, el sudor, las heces, etcétera pueden lesionar la piel.

Cuando gracias a los cambios posturales llevemos a cabo la higiene de la persona:

  • Lavar la piel con agua tibia, aclarar y secar meticulosamente sin friccionar.
  • Evitar el uso de colonias porque resecan la piel.
  • Aplicar cremas hidratantes que absorban bien.
  • Aislar la piel de la humedad con productos con óxido de zinc que protegen y aíslan de la humedad porque tienen propiedades antibacterianas.

A la hora de realizar los cambios posturales debemos tener presente:

  • No apoyar a la persona directamente sobre sus lesiones cutáneas.
  • Si el paciente está sentado y tiene cierta autonomía para realizar cambios de postura, debemos efectuarlos cada 15 minutos.
  • Evitemos el contacto directo entre prominencias óseas. Si tenemos al paciente de lado, es importante colocar una almohada entre las dos piernas para que las rodillas y los tobillos no contacten entre sí.
  • Apostemos por colchones de aire con compresor antiescaras. El compresor va conectado mediante tubos al colchón y realiza una alternancia de hinchado y deshinchado cambiando los puntos de presión sobre los que descansa el paciente.

Hablar con el paciente cuando se realiza un cambio postural

Un aspecto a tener en cuenta es la comunicación en todo momento con la persona a la que estamos realizando los cambios posturales. Hablar e informar de cada movimiento que vayamos a realizar es positivo. ¿Por qué? Porque le estamos informando, animando y a la vez le pediremos su colaboración siempre que sea posible.

La parte técnica de las diferentes posiciones es fundamental. Hay que saber cómo coger y manipular el cuerpo de la persona, pero si mostramos empatía y le hacemos partícipe de lo que sucede o va a suceder en unos minutos nos encontraremos con una persona más tranquila y animada. La empatía forma parte de los cuidados.

Beneficios de cada tipo de postura para el paciente

Cuando colocamos al paciente decúbito supino o boca arriba, la almohada se debe situar debajo de la cabeza para evitar tensión cervical. También es recomendable poner una almohada fina debajo de las rodillas al igual que otra bajo los pies. Así estará más cómodo y mejoraremos la circulación sanguínea.

La postura denominada Fowler se realiza utilizando una almohada bajo las rodillas para que las piernas queden ligeramente flexionadas y así las articulaciones no sufran. Con una cama articulada podemos elevar el cabecero y las extremidades inferiores.

Otro cambio postural es el decúbito lateral, en el que se alternan los costados izquierdo y derecho. De nuevo, es conveniente colocar una almohada bajo la cabeza y otra tras la espalda para que el cuerpo quede apoyado en una ligera inclinación sin tensiones. Una recomendación es flexionar ligeramente la pierna superior y colocar un cojín o almohada entre las piernas con lo que evitaremos la presión de esta pierna en la circulación sanguínea de la otra pierna. Los pies deben estar en ángulo recto para prevenir la flexión plantar.

Los beneficios de los cambios posturales en los pacientes encamados son muchos y variados como hemos visto. Aceleran la recuperación del paciente y aportan una sensación de bienestar a la vez que prevenimos lesiones cutáneas. Conocer y llevar a cabo estas técnicas conseguirán que su calidad de vida mejore.